jueves, 28 de julio de 2005

Historias, el comienzo y el presente.

La culpa comienza a mis 14 años....sí. Con mi mejor amiga, típico. Yo me imaginaba que algo le pasaba a ella conmigo, no podía ser tanto cuidado y tanto cariño sólo por amistad. Si en el fondo y revisando los recuerdo no había sido la mejor de las amigas, nunca lo he sido. Como ya me imaginaba lo que estaba pasando por su cabeza sólo me quedaba confirmarlo. Un día estabamos solas como de costumbre y ella hablaba por teléfono, yo caprichosa le pedí que cortara, por nada especial. -Si no cortas te doy un beso en la boca para que no puedas hablar, le dije. Ella me miró y porsupuesto no cortó. Aperrando como buena aries... Pasaron como 8 meses después de besarnos todos los días, mirarnos, necesitarnos, recibí mil cartas de ella. Eran preciosas, son un tesoro que perdí también por caprichosa. Después de estos 8 meses recién sus manos tocaron uno de mis senos...claro que por encima de todo mi uniforme escolar. Me gustó la sensación. Cada día tuvimos experiencias graduales en perder ropa. El primer día la polera, luego la falda, los sostenes...Y bueno, el fin de semana perdí la virginidad con una mujer. Que más? si al cabo sólo tenía 14 años. Nunca imaginé que las cosas que hicimos podían existir. Conocía los orgasmos, a los 12 me descubrí un día en la tina con la famosa "ducha teléfono", juro que fué mera casualidad. Por eso sé que no tuve ningún orgasmo durante los 2 años que estuve con ella, pero lejos ha sido la experiencia más hermosa y que sé no volveré a sentir. Ella sabía tan poco como yo. Nos descubriamos cada vez que hacíamos el amor. Una vez me taimé, como una niña. Me subí a la cama superior del camarote de su pieza. Sin ropa, toda niña....sin un pelo, como una niña. Me gusta recordar la imagen. Ella me miraba y ponía las gotas de sus dedos sobre mis piernas. Sólo sentía como temblaban sus deditos al tocarme. Cada vez que me negaba a bajar ella presionaba para separar mis piernas, yo seguí obediente mi papel en el juego, mis piernas terminaron rodeando sus hombros, ella estaba de pie. Con su boca separó mi vagina y su lengua me penetró exquisitamente húmeda, la posición era perfecta, nunca estuvo tan dentro mio. Nunca fuí tan suya hasta ese día, y yo sentía que a su lado quería morir.
Bueno, a su lado no morí.
Luego de ella me enamoré de un hombre. En realidad me convencí de ese amor pero ahora sé que Andrés fué un instrumento. Al segundo día de conocernos perdí la virginidad (esa que es física), duramos poco pero me gustaba la forma en que me miraba y viceversa...(frase tomada de "Meet Joe Black"). Ella y él se odiaban por mi culpa. Ella por que le robaron a su compañera de inventos y descubrimiento. Y El por que ella le robaba el reflejo de sus ojos, los mios.
Las dos historias no trascendieron. En las dos mi actitud fué la de pareja caprichosa, taimada, regalona, muuuuy amada, me sabía rica y me gustaba toda la atención en mi, ellos eran perfectos en su trabajo.
No tuve ningún pololo más. Pero si algunos affairs muy ricos en los que sí tuve orgasmos.
En segunda relación importante mi actitud fué un poco más seria; descubrí los celos, la necesidad, el calorcito de dormir amando, la proyección de futuro, en fin...todo lo que se anhela a esa edad (16). Con ella duré menos de 2 años. Terminamos por su inseguridad, yo era su primera pareja y aunque ella era mayor (22) nunca tuvo pareja antes. De todas maneras me trataba muy bien y con ella conocí frases que no volveré a repetir con nadie por que ya me di cuenta que son mentiras, tan ingenua es una a esa edad. Las frases eran...te amaré por siempre, eres mi otra mitad, nunca te dejaré, siempre estaré pendiente de ti aunque nos separemos.....pura mierda que servía muy bien en ese momento.
Entre los 16 y 18 me dediqué a salir, conocí harta gente y tuve una que otra cochina siguiendo mis pasos, pero nada importante...o mmm! Sí, una importante, era mayor por 17 años. No imaginan lo importante de la experiencia en algunos casos...mmm! si aún me sigue gustando, el problema es que el asilo está muy lejos!.
A los 19 conocí a mi actual pareja. Ella tan flaca, muy bien vestida, femenina, hablaba bonito y muy, pero muy galán. Ella me conquistó. Pero tan fresca la niña. No terminaba de amar a su ex y me hacía sufrir tanto en el intento. Me cagó tantas veces que no le creo nada, y me tiene sin cuidado, si me caga que lo haga en paz. Si no, igual no le creo.
Que si yo la cagué?.
-Si, aunque no me gustaba hacerlo, era pura venganza. Sólo lo hice una vez.
Nuestra relación no está muy bien. Compartimos el presente y futuro juntas. Por que futuro? -Por las deudas mi niño!.
No se que me pasó en el camino, pero de pesar exquisitos 50 kilos, llegué a los 71kg. La inseguridad se apoderó de mi. La ropa dejó de quedarme bien, cada vez que me encotraba con alguien que no me había visto en tiempo me decía...- Hey...has subido un poco de peso. Cuando en realidad querían decir "que guatona te pusiste desde que te casaste". En ese camino de inseguridad cambiaron muchas cosas dentro de la relación. Una fué el sexo. Cero. La segunda fué salir a bailar. Casi cero.
Ahora bajé todos esos kg de más y realmente me siento rica otra vez. Me he comprado todo lo que se me vea lindo.
Las cosas empeoraron.
Ella engordó.
Se puso gorda, desaseada. Despreocupada y un poco envidiosa. Lo peor es cuando la envidia aparece. Es como un fantasma, da susto.
Ya no sé si quiero estar con ella. Me confunde pensar en mi futuro. No la veo por ninguna parte a mi lado. Donde está?.
No es que me guste otra persona, lo pensé eso sí, pero no es eso. Aunque me compré linda ropa interior, cambie de perfume, me guste el gym y el solarium. Esos no son los síntomas de una infiel. Son los síntomas de alguien que vuelve a encontrar su belleza. Muy artificial?
Quizás.
Pero mi lado humano se está congelando.

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